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Quizá fue la Esfinge la que inició a los humanos en el juego de los enigmas y las adivinanzas. Aunque nadie haya dado con la solución del enigma de la Gran Pirámide.
Después, la Tragedia Griega nos enseñó con Edipo el valor de resolver un enigma acertadamente. El monstruo de los enigmas puso a prueba el ingenio de Edipo con sus adivinanzas.
Cuentan las antiguas leyendas que podías escapar de las garras y el fuego de un gran Dragón si respondías con tino a uno de sus enigmas, y que el mismo Dragón te premiaba con tesoros maravillosos si eras capaz de enseñarle una adivinanza, o un enigma, que éste desconociera.
Y no hace mucho tiempo, apenas un siglo, cuando los hombres y los niños no tenían la radio o la televisión para distraerse, el ejercicio ingenioso de las adivinanzas se practicaba en todas las casas.
El juego de las adivinanzas no se ha perdido del todo; los niños, a pesar de la televisión y los juegos de ordenador computarizados, lo siguen practicando entre ellos, ya sea en la escuela o en la plaza del pueblo, o bien en los parques de las grandes ciudades.
Quizás usted piense que las adivinanzas son un juego de niños exclusivamente. Pero no es así. Las adivinanzas son un juego que agudiza el ingenio de todos los públicos.
Si lo duda, atrévase a ver cuántas adivinanzas es capaz de resolver sin mirar las soluciones.
De cualquier manera, estamos seguros de que todos disfrutarán con la selección de adivinanzas que les presentamos a continuación, y que son fruto, en su gran mayoría, de la sabiduría popular.
Si tiene buena memoria, puede disfrutar mucho en las reuniones amistosas, laborales o familiares con los desatinos de las cuestiones.
Si carece de una buena memoria, no dude en dejarse acompañar por este pequeño libro cuando tenga ganas de divertirse.
En él verá que todas las adivinanzas están numeradas, correspondiendo estos números con los mismos que figuran en las soluciones, que hallará en la segunda parte de este libro, si es que antes no ha dado usted con ellas.
Y no se olvide de los abuelos, fuente inagotable de juegos tradicionales, porque ellos pueden aumentar la lista de adivinanzas contándonos aquellas que se han ido perdiendo con el paso del tiempo.
Adelante entonces, y que usted, como Edipo, sea capaz de resolver los enigmas y las adivinanzas, y sobre todo, de divertirse con el desarrollo de su propio ingenio.
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